Registra un gasto en 3 toques —o solo díselo en voz alta. Cuéntalo lo entiende, lo categoriza y te muestra a dónde se va tu plata. Sin conectar el banco, sin sermones.
Si registrar un gasto toma más de unos segundos, la gente deja de hacerlo. Por eso lo diseñamos al revés: tú hablas, la app trabaja.
Dilo en voz alta, escríbelo o tómale foto al recibo. «Gasté $8 en el taxi» y listo —no hay formularios largos.
Detecta la categoría —comida, transporte, servicios— y la cuenta de donde salió. ¿Se equivocó? Lo corriges con un toque.
Saldo, resumen del mes y a dónde se va tu plata, en gráficos simples. Sin hojas de cálculo, sin doctorado en finanzas.
Dona por categoría y tendencia del mes. Entiendes en segundos a dónde se fue la plata.
Efectivo, banco, tarjeta de crédito y ahorros. Un saldo total y el detalle de cada cuenta.
Díselo o tómale foto. El OCR lee el monto y lo registra por ti. Cero tipeo.
Pon un tope por categoría y te avisamos antes de pasarte: «ya vas en el 80% de tu presupuesto de comida».
Una alcancía digital para cada sueño. «Vacaciones: $300 de $1.000» —y ves crecer la barra.
Luz, agua, arriendo y suscripciones. Te recordamos antes de que venza.
Quién te debe y a quién le debes. Para esos fíos entre amigos que nadie anota.
En palabras simples: «este mes gastaste 20% más en comida que el anterior, ¿todo bien?».
Mint y Fintonic no saben de remesas, de fíos ni de cuando se cae el internet. Nosotros sí.
Manejas dólares y la moneda de quien te envía. Conversión clara, sin perderte en el cambio.
Registra sin internet. Cuando vuelve la señal, todo se sincroniza solo. Tu plata no espera al wifi.
Gastos en común, divididos automáticamente. Se acabó el «¿cuánto te debo de la compra?».
«¿Sabías que ahorrar $5 diarios son $150 al mes?» Consejos breves, cuando sirven.
Datos financieros sensibles merecen cuidado de verdad —y la libertad de no dar acceso a tu banco si no quieres.
Empieza manual, sin dar acceso a tu banco. Suma la integración solo si y cuando confíes.
Entra a Cuéntalo y ten las cuentas claras esta misma semana. Sin tarjeta, sin complicaciones, sin sermones.